Hola...
Soy Dani, y llegué al Instituto MYEM en un momento en el que, aunque mi vida parecía ordenada por fuera, por dentro sentía un vacío profundo. El estudio de Un Curso de Milagros me devolvió la paz, el sentido y una forma completamente nueva de vivir. Esa transformación me llevó a formarme y hoy acompaño a otras personas como formadora, desde una presencia cálida, una escucha sin juicio y una guía clara para quienes desean iniciar este camino. Las enseñanzas centrales las imparte mi maestro, creador del Instituto, y mi labor es acercar a las personas a su trabajo, ayudándoles a comprender, a sentirse seguras y a dar sus primeros pasos con confianza. Mi experiencia en marketing y comunicación y mi formación como psicoterapeuta en UCDM me permiten acompañar procesos humanos con sensibilidad y claridad. Creo profundamente que cualquier persona puede beneficiarse de estas formaciones, y mi papel es ser ese puente amable que facilita el acceso a un camino que puede transformar vidas.
Aquí te respondo:
¿Por qué colaboro con el Instituto?
Desde niña soñaba con un mundo lleno de belleza: moda, diseño, maquillaje. Creía que ahí estaba mi destino, pero al crecer descubrí que nada de lo que elegía me llenaba. Probé trabajos, caminos, ideas… y en todos me acompañaba un vacío que me rompía por dentro. Vivía en conflicto, sin rumbo, sin paz. Hasta que encontré con MYEM. Fue como respirar por primera vez. Sentí propósito, sentido, dirección. Sentí que por fin era útil, que mi vida tenía un lugar. Colaborar con el Instituto no es un trabajo: es el espacio donde mi vida se ordenó y mi corazón encontró hogar.
¿Por qué quiero que estas formaciones se propaguen?
Todos buscamos una vida que valga la pena: una vida buena, feliz, luminosa. Pero en ese intento muchos terminamos rotos, frustrados, resignados a creer que sufrir es lo normal. Vivimos con miedo, con angustia, con la sensación de que no hay salida. Yo también estuve ahí. Por eso quiero que estas formaciones lleguen lejos: porque muestran, con hechos, que sí existe otra manera de vivir. Que la libertad no es un sueño ingenuo. Que la felicidad no es un premio para unos pocos. Quiero que quienes se sienten cansados y sin esperanza descubran que la vida puede ser profundamente distinta… y profundamente bella.
¿Qué cambios produjo en mi vida?
Los cambios han sido tan profundos que a veces me cuesta reconocer quién era antes. Relaciones que creí perdidas para siempre se transformaron por completo: mi padre, con quien pensé que nunca podría llevarme bien, hoy es casi mi mejor amigo. Mi relación de pareja, que antes era tormentosa, se convirtió en un espacio de amor y apoyo. Pero lo más grande no está afuera: está en mí. Dejé de vivir con miedo. Dejé de esperar tragedias. Descubrí que la felicidad no es un instante fugaz, sino un estado real. Hoy vivo con certeza, con libertad y con una alegría que jamás imaginé posible.